LUCERO MARQUEZ

*Por su feminismo en pos de sus derechos

* En la última década asesinadas  22 mil 482 mujeres en el país.

*No quiero

que me manden Fulano y Mengano,

que me fisgue el vecino de enfrente,

que me pongan carteles y sellos

que decreten lo que es poesía.

No quiero amar en secreto,

llorar en secreto

cantar en secreto.

No quiero

que me tapen la boca

cuando digo NO QUIERO…

Desde finales de los años ochenta, mi México lindo y querido comenzó a firmar los primeros convenios para erradicar la violencia de género y después llegaron  las leyes federales y estatales a favor de la igualdad entre mujeres y hombres; sin embargo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que el 66.1% de las mujeres han sufrido alguna vez en su vida violencia de tipo sexual, física, laboral y emocional; de los 46.5 millones de mujeres de 15 años y más que hay en el país.

El 66.1% (30.7millones), ha enfrentado violencia de cualquier tipo y de cualquier agresor, alguna vez en su vida; y en  los últimos diez años fueron asesinadas 22 mil 482 mujeres en las 32 entidades del país.

Al aire, ¿avanzamos a una vida digna sin violencia? Y, nuevamente al aire, tal vez un ventarrón, ¿necesitamos más leyes, reglamentos, alertas de género…?

Frente a la frialdad de los datos estadísticos, políticos, económicos y sociales, coexisten vivencias, experiencias, sentimientos de mujeres insumisas, rebeldes, que toman las calles para que su voz se escuche; mujeres que quieren participar de forma activa en los espacios públicos, allá donde se toman decisiones; mujeres irreverentes ante prácticas discriminatorias; que luchan porque, tanto mujeres, como hombres, tengan condiciones equitativas en el trabajo, en la vida… les llaman BRUJAS.

También coexisten esposas, madres, hijas, parejas; mujeres que en el cotidiano vivir luchan por ser valoradas por el simple hecho de ser personas y punto; mujeres que reconocen las diferencias biológicas, pero que niegan en absoluto que deban influir en la igualdad de oportunidades; mujeres que ya no se tragan los cuentos de hadas y príncipes azules; que enseñan a las generaciones de aquí y ahora que las niñas y los niños tienen las mismas posibilidades… les llaman BRUJAS.

Desde donde menos imaginamos, estas Brujas luchan por derribar todos aquellos juicios y construcciones sociales que han hecho que el machismo afecte tanto a hombres como a mujeres; persiguen la sororidad, o solidaridad,  para lograr la equidad y la igualdad; porque defender la diferencia es defender la identidad.

La última al aire… ¿Les llaman Brujas porque se alejan del modelo establecido y desafían la estructura de poder?

Somos compañeras, no rivales.

 

*Fragmento del poema No quiero de Ángela Figuera Aymerich

(Bilbao, 1902 – Madrid, 1984) Aporte de Miriam Tessore

Publicado en Emma Gunst.